viernes, 7 de octubre de 2011

Francmasonería



La Francmasonería, institución esencialmente filantrópica, filosófica y progresista, tiene por objeto la búsqueda de la verdad, el estudio de la ética y la practica de la solidaridad; y trabaja por el mejoramiento material y moral de la humanidad.

Tiene como principio la tolerancia mútua, el respecto a los demás y de uno mismo, y la absoluta libertad de conciencia. Considerando que las condiciones metafísicas y religiosas son del dominio exclusivo de la apreciación de cada individuo rechaza cualquier afirmación dogmática.

Tiene por divisa: Libertad, Igualdad, Fraternidad

Nobel de la paz 2011

Ellen Johnson Sirleaf, Leymah Gbowee y Tawakkul Karman, galardonadas con el Nobel de la paz

Reciben el premio por su labor en favor de los derechos de las mujeres

Ellen Johnson-Sirleaf, Leymah Gbowee y Tawakkul Karman recibieron este viernes el premio Nobel de la Paz por su lucha en favor de los derechos de las mujeres.
Johnson-Sirleaf es la presidenta de Liberia y la primera jefa de Estado del continente africano, Gbowee es abogada y activista liberiana, mientras que Karman es periodista y activista por los derechos humanos en Yemen.
"Hemos decidido otorgarles el galardón por su lucha no violenta para garantizar la seguridad de las mujeres y la participación de las mujeres en los procesos de paz de sus países", dijo el comité noruego. "No podemos conseguir la democracia y la paz en el mundo hasta que las mujeres no tengan las mismas oportunidades que los hombres para influir en el desarrollo a todos los niveles de la sociedad", prosiguió.
Sobre la presideta liberiana, el jurado resaltó que "Ellen Johnson Sirleaf desde que tomó el cargo en 2006 ha contribuido en asegurar la paz en Liberia, promoviendo el desarrollo económico y social y fortaleciendo la posición de las mujeres".
De Leymah Gbowee, destacaron el haber conseguido movilizar y organizar "a las mujeres pese a las diferencias étnicas y religiosas para conseguir el final de una larga guerra en Liberia y asegurar la participación de las mujeres en las elecciones. Desde entonces ha trabajado para asentar la influencia de las mujeres en África occidental".
Por su parte, de Tawakul Karman, el jurado resaltó que "en las circunstancias más complicadas, antes y durante la Primavera Árabe, ha jugado un papel de liderazgo en la lucha por los derechos de las mujeres y la democracia en Yemen". Karman, en declaraciones a la agencia AP, dijo compartir el premio "con toda la juventud de la revolución en Yemen y a los yemeníes".
"No dejaremos nuestra revolución incompleta. Queremos un Yemen democrático y moderno. Es lo que la juventud y los mártires y heridos quieren. Continuaremos con nuestro movimiento pacífico", añadió un poco más tarde a la cadena qatarí Al Jazeera.

La mujer que desafió a Charles Taylor

Ellen Johnson Sirleaf encarna la historia de una mujer que nunca se ha dado por vencida en reclamar el papel de las liberianas en la política. Ya en 1985 se presentó a las elecciones del Senado después de regresar de un largo exilio en EEUU donde consiguió un máster en administración en la Universidad de Harvard.
Sus acusaciones contra el régimen militar le costaron una condena a 10 años de cárcel, pero poco después consiguió su puesta en libertad y volvió a suelo estadounidense donde prosiguió su formación. En 1997 volvió a Liberia como representante del Banco Mundial y desafió al dictador Charles Taylor en las elecciones.
Sólo obtuvo el 10% de los votos, pero aquello no le hizo cejar en su empeño. En 2006, con Taylor en los tribunales acusado de crímenes contra la humanidad por la guerra en Sierra Leona, se convirtió en la primera jefa de Estado africana. Es madre de cuatro hijos.

La mujer que desafió a Charles Taylor

Ellen Johnson Sirleaf encarna la historia de una mujer que nunca se ha dado por vencida en reclamar el papel de las liberianas en la política. Ya en 1985 se presentó a las elecciones del Senado después de regresar de un largo exilio en EEUU donde consiguió un máster en administración en la Universidad de Harvard.
Sus acusaciones contra el régimen militar le costaron una condena a 10 años de cárcel, pero poco después consiguió su puesta en libertad y volvió a suelo estadounidense donde prosiguió su formación. En 1997 volvió a Liberia como representante del Banco Mundial y desafió al dictador Charles Taylor en las elecciones.
Sólo obtuvo el 10% de los votos, pero aquello no le hizo cejar en su empeño. En 2006, con Taylor en los tribunales acusado de crímenes contra la humanidad por la guerra en Sierra Leona, se convirtió en la primera jefa de Estado africana. Es madre de cuatro hijos.

La guerrillera de la paz

El activismo y liderazgo de Leymah Gbowee llevó la paz a Liberia después de 14 años de sangre y guerra y, de alguna manera, propició la llegada de  Johnson Sirleaf al Gobierno. Es abogada, de etnia Kpellè y promotora de "la huelga del sexo", iniciativa que obligó al régimen de Taylor a admitirla en la mesa de negociaciones por la paz, después de encabezar una manifestación pacífica en junio de 2003 por Ghana.
Su autobiografía Que nuestro poder sea inmenso: como la hermandad, la oración y el sexo cambiaron una nación en guerra muestra cómo el poder de las mujeres acabó mandando al exilio al dictador. Es directora de la Red Africana por la Paz y Seguridad para las Mujeres.


El azote de Saleh

Tawakkul Karman ha sido durante años una de las mujeres que ha llevado la voz cantante contra el régimen de Al Abdulah Salé en Yemen con constantes manifestaciones y sentadas pidiendo reformas. Pero las revueltas en Túnez y Egipto le llevaron a encabezar una protesta que tiene al régimen yemení contra las cuerdas.
Tiene 32 años, tres hijos y es periodista. Fundó la asociación Periodistas sin cadenas y milita en el partido Al Islah, el princiipal grupo de la oposición. En enero fue detenida por la Policía pero la presión popular, que llevó a cabo multitud de manifestaciones en su apoyo, forzó a Salé a liberarla. Su imagen ha servido para inspirar a cientos de mujeres a tomar las calles.

Fuente: Diario Público. http://www.publico.es/

La tarde


Mira:
Se está desangrando la tarde.
Dale tu pañuelo blanco
y que se lo lleve el aire
para que tenga en su herida
tu sonrisa por vendaje

© Texto y foto

jueves, 6 de octubre de 2011

"Encontrad lo que amáis"


Discurso que Steve Jobs impartió el 12 de junio de 2005 en la Universidad de Stanford

"Me siento honrado de estar con vosotros hoy en esta ceremonia de graduación en una de las mejores universidades del mundo. Yo nunca me licencié. La verdad, esto es lo más cerca que he estado de una graduación universitaria.
Hoy deseo contaros tres historias de mi vida. No es gran cosa. Sólo tres historias. La primera trata de conectar puntos. Me retiré del Reed College a los seis meses y seguí yendo de modo intermitente otros 18 meses más antes de abandonar los estudios. ¿Por qué lo dejé? Comenzó antes de que yo naciera. Mi madre biológica era una joven estudiante de universidad, soltera, que decidió darme en adopción. Ella creía firmemente que debía ser adoptado por estudiantes graduados. Por lo tanto, todo estaba arreglado para que apenas naciera fuera adoptado por un abogado y su esposa; salvo que cuando nací decidieron en el último minuto que en realidad deseaban una niña. De ese modo, mis padres, que estaban en lista de espera, recibieron una llamada en medio de la noche preguntándoles: "Tenemos un niño no deseado; ¿lo quieren?". Ellos contestaron: "Por supuesto".
Cuando mi madre biológica se enteró que mi madre nunca se había graduado en la universidad y que mi padre tampoco tenía el graduado escolar se negó a firmar los papeles de adopción definitivos. Sólo cambió de parecer unos meses más tarde cuando mis padres le prometieron que algún día iría. A los 17 años fui a la universidad. Ingenuamente elegí una casi tan cara como Stanford y todos los ahorros de mis padres, de clase obrera, se fueron en la matrícula. Seis meses después yo no había sido capaz de apreciar el valor de su esfuerzo. No tenía idea de lo que quería hacer con mi vida y tampoco sabia si la universidad me ayudaría a deducirlo. Y ahí estaba yo, gastando todo el dinero que mis padres habían ahorrado durante toda su vida. Decidi retirarme y confiar en que todo iba a resultar bien. En ese momento fue aterrador, pero mirando hacia atrás es una de las mejores decisiones que he tomado. Prescindí de las clases obligatorias, que no me interesaban, y comencé a asistir irregularmente a las que sí consideraba interesantes.


No todo fue romántico. No tenía dormitorio, dormía en el suelo de las habitaciones de amigos, llevaba botellas de Coca Cola a los depósitos de 5 centavos para comprar comida y caminaba 11 kilómetros, cruzando la ciudad todos los domingos de noche, para conseguir una buena comida a la semana en el templo Hare Krishna. Me encantaba. La mayoría de cosas con las que tropecé, siguiendo mi curiosidad e intuición, resultaron ser posteriormente inestimables. Por ejemplo, en ese tiempo Reed College ofrecía quizás la mejor instrucción en caligrafía del país. Todos los afiches, todas las etiquetas de todos los cajones estaban bellamente escritos en caligrafía a mano en todo el campus. Como había abandonado el curso y no tenía que asistir a las clases normales, decidí tomar una clase de caligrafía para aprender. Aprendí de los tipos serif y san serif, de la variación en el espacio entre las distintas combinaciones de letras, de lo que hace que la gran tipografía sea lo que es. Era artísticamente hermoso, histórico, de una manera en que la ciencia no logra capturar, y lo encontré fascinante.
A priori, nada de esto tenía una aplicación práctica en mi vida. Diez años después, cuando estaba diseñando el primero ordenador Macintosh, todo tuvo sentido para mí. Y todo lo diseñamos en el Mac. Fue el primer ordenador con una bella tipografía. Si nunca hubiera asistido a ese único curso en la universidad, el Mac nunca habría tenido múltiples tipografías o fuentes proporcionalmente espaciadas. Y como Windows no hizo más que copiar a Mac, es probable que ningún PC la tuviese. Si nunca me hubiera retirado, nunca habría asistido a esa clase de caligrafía, y los ordenadores personales carecerían de la maravillosa tipografía que llevan. Por supuesto era imposible conectar los puntos mirando hacia el futuro cuando estaba en la universidad. Sin embargo, fue muy, muy claro mirando hacia el pasado diez años después.
Reitero, no podéis conectar los puntos mirando hacia el futuro; solo podéis conectarlos mirando hacia el pasado. Por lo tanto, tenéis que confiar en que los puntos, de alguna manera, se conectarán en vuestro futuro. Tenéis que confiar en algo, lo que sea. Nunca he abandonado esta perspectiva y es la que ha marcado la diferencia en mi vida.
La segunda historia es sobre amor y pérdida. Fui afortunado, porque descubrí pronto lo que quería hacer con mi vida. Woz y yo comenzamos Apple en el garage de mis padres cuando tenía 20 años. Trabajamos duro y en 10 años Apple había crecido a partir de nosotros dos en un garage, transformándose en una compañía de dos mil millones con más de 4.000 empleados. Recién habíamos presentado nuestra más grandiosa creación -el Macintosh- un año antes y yo recién había cumplido los 30.
Luego me despidieron. ¿Cómo te pueden despedir de una compañía que fundaste? Bien, debido al crecimiento de Apple contratamos a alguien que pensé que era muy talentoso para dirigir la compañía conmigo. Los primeros años las cosas marcharon bien. Sin embargo, nuestras visiones del futuro empezaron a desviarse y finalmente tuvimos un encontronazo. Cuando ocurrió, la Dirección lo respaldó a él. De ese modo a los 30 años estaba afuera. Y muy publicitadamente fuera. Había desaparecido aquello que había sido el centro de toda mi vida adulta. Fue devastador. Por unos cuantos meses, realmente no supe qué hacer. Sentía que había decepcionado a la generación anterior de empresarios, que había dejado caer el testimonio cuando me lo estaban pasando. Me encontré con David Packard y Bob Noyce e intenté disculparme por haberlo echado todo a perder tan estrepitosamente. Fue un absoluto fracaso público e incluso pensaba en alejarme del valle [del silicio, California]. No obstante, lentamente comencé a entender algo. Todavía amaba lo que hacía. El revés ocurrido con Apple no había cambiado eso ni un milímetro. Había sido rechazado, pero seguía enamorado. Y decidí empezar de nuevo.
En ese entonces no lo entendí, pero ser despedido de Apple fue lo mejor que podía haberme pasado. La pesadez de tener exito fue reemplazada por la iluminación de ser un principiante otra vez. Me liberó y entré en una de las etapas más creativas de mi vida. Durante los siguientes cinco años, fundé una compañia llamada NeXT, otra empresa llamada Pixar, y me enamoré de una asombrosa mujer que se convirtió en mi esposa. Pixar continuó y creó la primera película en el mundo animada por ordenador, Toy Story, y ahora es el estudio de animación de más éxito a nivel mundial. En un notable giro de los hechos, Apple compró NeXT, regresé a Apple y la tecnología que desarrollamos en NeXT constituye el corazón del actual renacimiento de Apple.
Con Laurene tenemos una maravillosa familia. Estoy muy seguro de que nada de esto habría sucedido si no me hubiesen despedido de Apple. Fue una amarga medicina, pero creo que el paciente la necesitaba. En ocasiones la vida te golpea con un ladrillo en la cabeza. No perdáis la fe. Estoy convencido que lo único que me permitió seguir fue que yo amaba lo que hacía. Tenéis que encontrar lo que amáis. Y eso es tan válido para el trabajo como para el amor. El trabajo llenará gran parte de vuestras vidas y la única manera de sentirse realmente satisfecho es hacer aquello que creéis que es un gran trabajo. Y la única forma de hacer un gran trabajo es amar lo que se hace. Si todavía no lo habéis encontrado, seguid buscando. No os detengáis. Al igual que con los asuntos del corazón, sabréis cuando lo habéis encontrado. Y al igual que cualquier relación importante, mejora con el paso de los años. Así que seguid buscando. Y no os paréis.
La tercera historia es sobre la muerte. Cuando tenía 17 años leí una cita que decía algo parecido a "Si vives cada día como si fuera el último, es muy probable que algún día hagas lo correcto". Me impresionó y en los últimos 33 años, me miro al espejo todas las mañanas y me pregunto: "Si hoy fuera en último día de mi vida, ¿querría hacer lo que estoy a punto de hacer?" Y cada vez que la respuesta ha sido "no" varios días seguidos, sé que necesito cambiar algo.
Recordar que moriré pronto constituye la herramienta más importante que he encontrado para tomar las grandes decisiones de mi vida. Porque casi todas las expectativas externas, todo el orgullo, todo el temor a la vergüenza o al fracaso todo eso desaparece a las puertas de la muerte, quedando solo aquello que es realmente importante. Recordar que vas a morir es la mejor manera que conozco para evitar la trampa de pensar que tienes algo que perder. Ya estás desnudo. No hay ninguna razón para no seguir a tu corazón.
Casi un año atrás me diagnosticaron cáncer. Me hicieron un escáner a las 7:30 de la mañana y claramente mostraba un tumor en el páncreas. ¡Ni sabía lo que era el páncreas! Los doctores me dijeron que era muy probable que fuera un tipo de cáncer incurable y que mis expectativas de vida no superarían los seis meses. El médico me aconsejó irme a casa y arreglar mis asuntos, que es el código médico para prepararte para morir. Significa intentar decir a tus hijos todo lo que pensabas decirles en los próximos 10 años, en unos pocos meses. Significa asegurarte que todo esté finiquitado de modo que sea lo más sencillo posible para tu familia. Significa despedirte.
Viví con ese diagnóstico todo el día. Luego por la tarde me hicieron una biopsia en que introdujeron un endoscopio por mi garganta, a través del estómago y mis intestinos, pincharon con una aguja el páncreas y extrajeron unas pocas células del tumor. Estaba sedado, pero mi esposa, que estaba allí, me contó que cuando examinaron las células en el microscopio, los doctores empezaron a llorar porque descubrieron que era una forma muy rara de cáncer pancreático, curable con cirugía. Me operaron y ahora estoy bien. Es lo más cerca que he estado a la muerte y espero que sea lo más cercano por unas cuantas décadas más.
Al haber vivido esta experiencia, puedo contarla con un poco más de certeza que cuando la muerte era puramente un concepto intelectual: Nadie quiere morir. Incluso la gente que quiere ir al cielo, no quiere morir para llegar allá. La muerte es el destino que todos compartimos. Nadie ha escapado de ella. Y es como debe ser porque la muerte es muy probable que sea la mejor invención de la vida. Es su agente de cambio. Elimina lo viejo para dejar paso a lo nuevo. Ahora mismo, vosotros sois lo nuevo, pero algún día, no muy lejano, seréis los viejos. Y seréis eliminados. Lamento ser tan trágico, pero es cierto. Vuestro tiempo tiene límite, así que no lo perdáis viviendo la vida de otra persona. No os dejéis atrapar por dogmas, no viváis con los resultados del pensamiento de otras personas. No permitáis que el ruido de las opiniones ajenas silencie vuestra voz interior. Y más importante todavía, tened el valor de seguir vuestro corazón e intuición, porque de alguna manera ya sabéis lo que realmente queréis llegar a ser. Todo lo demás es secundario.
Cuando era joven, había una asombrosa publicación llamada The Whole Earth Catalog, una de las biblias de mi generación. Fue creada por un tipo llamado Steward Brand no muy lejos de aquí, en Menlo Park, y la creó con un toque poético. Fue a finales de los 60, antes de los ordenadores personales y de la edición mediante microcomputadoras. Se editaba usando máquinas de escribir, tijeras y cámaras Polaroid. Era como Google en tapas de cartulina, 35 años antes de que apareciera Google. Era idealista y rebosante de hermosas herramientas y grandes conceptos. Steward y su equipo publicaron varias ediciones del The Whole Earth Catalog y luego, cuando seguía su curso normal, publicaron la última edición. Fue a mediados de los 70 y yo tenía vuestra edad. En la contraportada de la última edición, había una fotografía de una carretera en medio del campo a primera hora de la mañana, similar a una en la que estaríais haciendo dedo si fuérais así de aventureros. El pie de foto decía: "Seguid hambrientos. Seguid alocados". Fue su mensaje de despedida. Siempre lo he deseado para mí. Y ahora, cuando estáis a punto de graduaros para empezar de nuevo, es lo que os deseo. Seguid hambrientos. Seguid alocados".
Gracias"


Steve Jobs

miércoles, 5 de octubre de 2011

Los niveles del amor

   En el amor, como en masonería, existen tres grados, tres niveles, tres peldaños que debemos subir, inexorablemente, si queremos cruzar la meta de la felicidad compartida:

  • Aprendiz
  • Compañero
  • Maestro
   Y no es posible alcanzar el siguiente  sin haber pasado antes por los anteriores; no importa tanto el tiempo utilizado en el camino; lo esencial es alcanzar el tercero y no detenernos en cualquiera de los dos primeros. Porque nos convertiremos en aguas estancadas que nos impedirían ser río en movimiento que oxigene el agua y porte la vida.

   En el primer niver despertamos del sueño de la infancia y abrimos los ojos curiosos a un mundo nuevo de sensaciones que, por desconocidas, nos desconciertan y a la vez, por novedosas, nos atraen como polillas a la luz, en las cálidas noches de verano.

   Miramos, escuchamos, olemos, absobemos todo con la ansiedad del hambriento, con nuestros sentidos desplegados como velas al viento, como girasoles ávidos de la luz y el calor, como corales en un mar que, poco apoco, nos descubre su color y sus secretos.

 Todo nos atrae y nos sentimos deliciosamente presos de un olor o de unos ojos que nos sonríen cuando nos miran. Apenas balbuceamos el código del amor, como torpes aprendices que, no sabiendo ni leer, ni escribir, no hayan los vocablos adecuados para describir lo percibido.

   El escalón de compañero se corresponde con el de pedir, reclamar, necesitar. Nos convertimos en el centro de atención en el que convergen todos los vectores y, así, necesitamos el calor de la pareja, su apoyo, sus caricias, su mano que nos facilite el tránsito y nos allane el sendero de las dificultades.

   Te quiero es la expresión más usual del grado. Te quiero, te necesito, me haces falta...como símbolos expresivos de esta estapa, algo egoísta, en la que nos convertimos en el centro de gravedad de nuestra vida sentimental y por la que hemos de pasar de puntillas, para no anclarnos en ella y ser eternos demandantes de afecto para nuestra propia y futil felicidad; construída sobre los escombros de lo que fué una vez el amor.

   Pero caminante, si traspasas la puerta de la maestría, descubrirás un mundo en el que abandonas la crisálida en la que estabas atrapado, para metamorfosearte en un nuevo ser en el que pasas de ser objeto, a ser sujeto activo en un mundo en el que la felicidad no se obtiene por tu propia satisfacción, sino a través de la felicidad del otro.

   Los vectores cambian su orientación y ya no llegan a ti, sino que parten de ti en la dirección inequívoca del ser amado.

   Te amo es la palabra del grado; la llave secreta que nos permite acceder a recámaras antes desconocidas en el edificio que construimos; compartiendo la playa tranquila y serena, de blanca arena, con la seguridad plena de que ninguna tormenta nos hará naufragar en el mar de la incertidumbre y fondees, por fin, en la mítica Ítaca.

© Texto

Haiku del otoño




Guardo silencio
Sólo hablan las hojas
Que voy pisando



© Texto

martes, 4 de octubre de 2011

La Isla


Amor, tú eres la isla
que emerge en la llanura
azul oscura
de tu desierto atlàntico.

Negra isla
de acantilados negros
con noches afiladas
en riscos oceánicos,
donde despeñas silencios
y besos a las aguas.

Yo soy el mar
que abrazàndote circunda
la curva geografía
de tus volcànicos parajes.

Y no serías isla
sin mar que te rodee;
sólo un escollo triste
reinando en el paisaje.

Yo no sería mar
sin isla en mi horizonte
sin una blanca playa
con orillas de salitre.

Sólo un desierto azul
dolosamente triste
valdíamente plano
inmensamente humilde

sin la bahía salada
de tu vientre donde anclarme

© Texto