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lunes, 24 de octubre de 2011

sábado, 22 de octubre de 2011

Arribará el día



Arribará el día
Que te diré
Ja soc vell.
Somreirás amb la  tendressa
Que els anys donen
I dirás:
Vull cada senyal
Que el temp t’ ha deixat
I te lo juro
Que sabré trobar
A cada arruga de la teva pell
Una nova raó
Per á estimarte


Llegará el día
en que te diré:
¡¡Ya soy viejo!!
sonreirás con esa ternura
que dan los años
y dirás:

Quiero cada señal
que el tiempo te ha dejado
y te juro
que sabré encontrar
en cada arruga de tu piel
una nueva razón
para estimarte.


© Texto

miércoles, 19 de octubre de 2011

Como el mar


Eres como el mar
serena y plateada
y en tus ojos se reflejan
los misterios del abismo.
Paseo tus orillas
descalzo, como un niño
y tu brisa me regala
aromas de salitre.
Entonces mar de paz
silencio y noche cálida.
Pero un soplo basta
sólo un golpe de viento
y enfureces como el mar
rompiéndose en la roca.
Entonces todo furia
huracán, torbellino
y naufrago hacia tu playa
asido a tu cintura.


© Texto

martes, 18 de octubre de 2011

jueves, 13 de octubre de 2011

Pablo Neruda. Me gusta cuando callas...

Pablo Neruda. Para mi corazón basta tu pecho



Para mi corazón basta tu pecho,
para tu libertad bastan mis alas.
Desde mi boca llegará hasta el cielo
lo que estaba dormido sobre tu alma.
.
Es en ti la ilusión de cada día.
Llegas corno el rocío a las corolas.
Socavas el horizonte con tu ausencia.
Eternamente en fuga como la ola.
.
He dicho que cantabas en el viento
como los pinos y como los mástiles.
Como ellos eres alta y taciturna.
Y entristeces de pronto, como un viaje.
Acogedora como un viejo camino.
Te pueblan ecos y voces nostálgicas.
Yo desperté y a veces emigran y huyen
pájaros que dormían en tu alma

Pablo Neruda. Te recuerdo como eras...(Canta Paco Ibáñez)




TE recuerdo como eras en el último otoño.
Eras la boina gris y el corazón en calma.
En tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo.
Y las hojas caían en el agua de tu alma.
Apegada a mis brazos como una enredadera,
las hojas recogían tu voz lenta y en calma.
Hoguera de estupor en que mi sed ardía.
Dulce jacinto azul torcido sobre mi alma.
Siento viajar tus ojos y es distante el otoño:
boina gris, voz de pájaro y corazón de casa
hacia donde emigraban mis profundos anhelos
y caían mis besos alegres como brasas.
Cielo desde un navío. Campo desde los cerros.
Tu recuerdo es de luz, de humo, de estanque en
         calma!
Más allá de tus ojos ardían los crepúsculos.
Hojas secas de otoño giraban en tu alma.


Pablo Neruda. Inclinado en las tardes...

sábado, 8 de octubre de 2011

Mujer serena y clara

Mujer serena y clara
si vieras que regreso
del polvo del sendero,
náufrago de la lucha,
detén mi paso al fín
detén mi paso y deja
al filo de estas horas
que duerma en los perfiles
redondos que te encarnan.
Descúbreme tu mapa,
el atlas que dibujas
la línea que separa
la luz en donde habitas
del reino de las sombras.

Mujer serena y clara
tu boca es un clavel
que estalla entre los bordes
afilados de tu risa.
Si acaso no volviera
al tiempo que te forma
si mis manos no retornan
si no vuelvo al camino,
si nunca a ti volviera
retén en tu pupila
la imagen de esa hora
durmiendo en tus perfiles
viajero de tu atlas
y ahora deja
deja
que duerma en tu memoria.

¡¡Ha sido tan largo el día
y es tan corta la noche!!

© Texto

miércoles, 5 de octubre de 2011

Los niveles del amor

   En el amor, como en masonería, existen tres grados, tres niveles, tres peldaños que debemos subir, inexorablemente, si queremos cruzar la meta de la felicidad compartida:

  • Aprendiz
  • Compañero
  • Maestro
   Y no es posible alcanzar el siguiente  sin haber pasado antes por los anteriores; no importa tanto el tiempo utilizado en el camino; lo esencial es alcanzar el tercero y no detenernos en cualquiera de los dos primeros. Porque nos convertiremos en aguas estancadas que nos impedirían ser río en movimiento que oxigene el agua y porte la vida.

   En el primer niver despertamos del sueño de la infancia y abrimos los ojos curiosos a un mundo nuevo de sensaciones que, por desconocidas, nos desconciertan y a la vez, por novedosas, nos atraen como polillas a la luz, en las cálidas noches de verano.

   Miramos, escuchamos, olemos, absobemos todo con la ansiedad del hambriento, con nuestros sentidos desplegados como velas al viento, como girasoles ávidos de la luz y el calor, como corales en un mar que, poco apoco, nos descubre su color y sus secretos.

 Todo nos atrae y nos sentimos deliciosamente presos de un olor o de unos ojos que nos sonríen cuando nos miran. Apenas balbuceamos el código del amor, como torpes aprendices que, no sabiendo ni leer, ni escribir, no hayan los vocablos adecuados para describir lo percibido.

   El escalón de compañero se corresponde con el de pedir, reclamar, necesitar. Nos convertimos en el centro de atención en el que convergen todos los vectores y, así, necesitamos el calor de la pareja, su apoyo, sus caricias, su mano que nos facilite el tránsito y nos allane el sendero de las dificultades.

   Te quiero es la expresión más usual del grado. Te quiero, te necesito, me haces falta...como símbolos expresivos de esta estapa, algo egoísta, en la que nos convertimos en el centro de gravedad de nuestra vida sentimental y por la que hemos de pasar de puntillas, para no anclarnos en ella y ser eternos demandantes de afecto para nuestra propia y futil felicidad; construída sobre los escombros de lo que fué una vez el amor.

   Pero caminante, si traspasas la puerta de la maestría, descubrirás un mundo en el que abandonas la crisálida en la que estabas atrapado, para metamorfosearte en un nuevo ser en el que pasas de ser objeto, a ser sujeto activo en un mundo en el que la felicidad no se obtiene por tu propia satisfacción, sino a través de la felicidad del otro.

   Los vectores cambian su orientación y ya no llegan a ti, sino que parten de ti en la dirección inequívoca del ser amado.

   Te amo es la palabra del grado; la llave secreta que nos permite acceder a recámaras antes desconocidas en el edificio que construimos; compartiendo la playa tranquila y serena, de blanca arena, con la seguridad plena de que ninguna tormenta nos hará naufragar en el mar de la incertidumbre y fondees, por fin, en la mítica Ítaca.

© Texto

martes, 4 de octubre de 2011

La Isla


Amor, tú eres la isla
que emerge en la llanura
azul oscura
de tu desierto atlàntico.

Negra isla
de acantilados negros
con noches afiladas
en riscos oceánicos,
donde despeñas silencios
y besos a las aguas.

Yo soy el mar
que abrazàndote circunda
la curva geografía
de tus volcànicos parajes.

Y no serías isla
sin mar que te rodee;
sólo un escollo triste
reinando en el paisaje.

Yo no sería mar
sin isla en mi horizonte
sin una blanca playa
con orillas de salitre.

Sólo un desierto azul
dolosamente triste
valdíamente plano
inmensamente humilde

sin la bahía salada
de tu vientre donde anclarme

© Texto

sábado, 1 de octubre de 2011

Soneto



Cada vez que te marchas muero y callo
y me quedo cadáver, blanco y mudo.
Cada vez que te alejas me desnudo
en el frío recuerdo de tu lado.

En el viento que empujas tan helado
frío aliento, caigo y me hago tuyo,
que me espera la muerte contra el muro
o a la puerta de un verso equivocado.

Me derramo en abrazo tuyo y mío
y en la mano blanca que ara
este campo reseco de mi vida.

Qué cadáver me siento y qué vacío
a la espera celeste de tu cara
y a la espiga quebrada de tu risa.

© Texto y foto