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miércoles, 19 de octubre de 2011
viernes, 7 de octubre de 2011
Francmasonería
La Francmasonería, institución esencialmente filantrópica, filosófica y progresista, tiene por objeto la búsqueda de la verdad, el estudio de la ética y la practica de la solidaridad; y trabaja por el mejoramiento material y moral de la humanidad.
Tiene como principio la tolerancia mútua, el respecto a los demás y de uno mismo, y la absoluta libertad de conciencia. Considerando que las condiciones metafísicas y religiosas son del dominio exclusivo de la apreciación de cada individuo rechaza cualquier afirmación dogmática.
Tiene por divisa: Libertad, Igualdad, Fraternidad
sábado, 1 de octubre de 2011
Las Doce
Son las doce
tintinean las estrellas
a la luz de los faroles
y en el aire se adivinan
las amortiguadas voces.
En la calle las aceras
Pasan de la luz al ocre.
El viento besa el asfalto
Enamorado del bronce
De las dos venas abiertas
Con dos palabras que corten.
Es de noche
Y en el reloj de la logia
Acaban de dar las doce.
© Texto
jueves, 29 de septiembre de 2011
jueves, 22 de septiembre de 2011
miércoles, 21 de septiembre de 2011
La vida color cartoons
Cuando se pertenece a una organización, bien sea un sindicato, un partido político o una asociación filantrópica; todos pensamos que los ataques más virulentos y destructivos contra las entrañas de esa asociación de seres humanos, la que sea, vendrá desde los propios enemigos externos.
Y en masonería las cosas no iban a ser diferentes. Hay tantos enemigos declarados, tantos seres oscuros, que tendemos a creer que será una campaña diseñada para socavar nuestros cimientos la que nos los tambalerarán, como la vara del olivarero mueve la rama del árbol, haciendo caer al suelo sus frutos.
La realidad no es así. Los enemigos llevan siglos persiguiéndonos e intentando destruirnos y no lo consiguen, ni lo conseguirán jamás. La oscuridad nunca vencerá a la luz. No obstante, hemos de ser conscientes de que los ataques más destructivos vendrán del interior de las logias, cuando aquellos hh.·. que asisten al taller como quien va a misa y que se toman el Arte Real como un pasatiempo, como ir al club social o al gym; que no demuestran con hechos prácticos la teoría que tan bien aprendieron y para los que una tenida dista poco de un capítulo de una serie de dibujos animados.
Ahí sí que se causa un daño terrible, irreparable, tanto en coste humano como de tiempo perdido. Y las bajas son numerosas, como las que provoca una mina anti-tanque al paso de un convoy. Los cimientos se tambalean y caemos como aceitunas vareadas. Y siempre, los buenos acaban por arrojar la toalla y los otros, siempre, siempre, aparecen, tras la tormenta que ellos mismos provocaron, a flote en su mar de la indiferencia.
© Texto
jueves, 15 de septiembre de 2011
martes, 13 de septiembre de 2011
Aprendiz, compañero, maestro
Cuando aun no sabía
Ni leer, ni escribir
Tan sólo deletreaba
Comunicando entonces
Sonidos sin palabras.
Mi mundo era el norte
El reino del silencio
Donde la luz del sol
Iluminaba siempre
En luna permutada
y azul de firmamento.
Aprendía en penumbra
Construía en distancia
Con manos siempre blancas
Y babeta levantada.
Mi mundo era el silencio
De oídos sin palabras
Desde mitad del día
hasta la media noche
con el suelo cubierto
de piedras desbastadas.
Luego aprendí a leer
y andube los caminos
Desde occidente a oriente
Y desde el sur al norte,
Desde el centro de la Tierra
Al fin del universo
Ahora que ya
he visitado
la tumba más oscura
donde el Maestro duerme
la noche siempre eterna
de la muerte más amarga
puedo decir que tengo
cumplidos siete años
O tal vez tenga más
Y he contemplado absorto
la estrella ardiendo
la estrella ardiendo
sobre el umbral cerrado
y he contado 3,5 y 7
Y ya conozco la acacia
© Texto
lunes, 12 de septiembre de 2011
La Columna de Armonía
Georges Braque
La música es el arte de combinar los sonidos de una manera armónica; de tal forma, que sus modulaciones conmuevan el espíritu. Tal vez por este motivo, desde los comienzos de la humanidad tuvo un papel preponderante en todos los actos sociales, rituales y religiosos. Era y es con música cómo se habla con los dioses, ya sea con la quena andina o el tronco hueco de la sabana africana, desde los elevados monasterios tibetanos o los templos de New Orleans, la música ha sido el instrumento de comunicación del hombre con la divinidad, ejerciendo un papel mediador entre lo material y lo espiritual. Por eso es en las ceremonias rituales, cuando su función mediadora es más importante si cabe, por su capacidad de conmover el espíritu y provocar emociones individuales y colectivas.
Es el lenguaje universal por antonomasia, junto con las matemáticas, y representa el equilibrio y el orden del caos. Podemos definirla como el lenguaje del alma, mientras que las matemáticas sería el lenguaje del intelecto. Podríamos concluir que la música es el lenguaje que el ser humano crea para comunicar con los dioses y las matemáticas el que crean los dioses para comunicarse con los humanos.
Si la música ha sido y es, tan importante en todas las sociedades; qué representa para los francmasones?.
En la masonería especulativa, la música es una de las siete artes que reinan en la columna de la belleza; simbolizando uno de los objetivos primordiales de la Orden: Que la armonía reine entre todos los seres humanos y en especial entre todos los masones (aunque no siempre lo consigue).
Al igual que en la logia todos somos piedras que conformarán el templo, el compositor usa los sonidos como piedras talladas que formarán parte de la arquitectura de la composición, del edificio que nos envolverá y que cambiará nuestro ánimo y modificará nuestro espíritu, haciéndonos más receptivos, más conectados con la conciencia colectiva. No es entendible los trabajos del Taller sin el edificio invisible que la música genera, que nos envuelve y rodea. Ese edificio no sólo nos cambia el ánimo, sino que también nos marca los tiempos y ritmos de los trabajos.
El proceso musical admitiría una comparación con los tres grados masónicos. El silencio, es la etapa del aprendiz; el sonido la toma de conciencia del compañero y la melodía la organización del trabajo del maestro, que sabe construir en planos y debe aprender a terminar su obra, y prepararse para la muerte que, tarde o temprano llegará.
La música, como la vida misma, es ritmo. El ritmo nos envuelve, lo encontramos en todo lo que nos rodea; ya sea desde lo más insondable (El ritmo del universo marcado en los púlsar, a lo más pequeño, como el que marcan las células cardíacas, que con su compás nos insuflan el aliento vital. Ya antes de nacer, el ritmo marca nuestra existencia; el de los latidos del corazón de nuestra madre, en el útero; primera “cámara de reflexión” que nos traslada de la muerte del no existir al mundo de la luz. Tanto es así que los neonatos son calmados por un ritmo que les haga recordar aquel que durante 9 meses fue su música más preciada.
La música nos rodea y somos parte de ella, convirtiéndose en el acento de nuestro existir. Podríamos definirla como la Quintaesencia del espíritu. Si el quinario es necesario para insuflar vida a la materia; la música es el quinario del alma, sin la cual sólo seríamos espíritus errantes.
La música nos rodea y somos parte de ella, convirtiéndose en el acento de nuestro existir. Podríamos definirla como la Quintaesencia del espíritu. Si el quinario es necesario para insuflar vida a la materia; la música es el quinario del alma, sin la cual sólo seríamos espíritus errantes.
Para los antiguos filósofos hindúes, El aliento de la vida, al que llamaban Prana se manifiestaba en cinco elementos, cada uno de los cuales actuaba sobre una parte del cuerpo y se relacionaba con uno de los sentidos. El 5º elemento (akash) es el éter y lo relacionan con el oído. Nos hace emotivos y receptivos.
“La música es la arquitectura del alma”.
Xipe Totec
Durante un curso tuve el placer y el honor de dirigir la Columna de Armonía de un taller; una de las tres columnas que componen, desde los inicios de la masonería, una logia. Hemos usado tecnología punta, con archivos en mp3 que en un lector Ipod, nos ha permitido disponer en logia de 23 000 archivos musicales, o el equivalente a 1900 cedés; y un acceso rápido a dichas canciones. Pero en los albores de la Institución las cosas eran muy diferentes y eran hermanos músicos los responsables de armonizar los trabajos de los talleres. Columna de Armonía hacía pues, referencia al grupo de músicos que interpretaban las piezas musicales y no al conjunto de composiciones interpretadas.
Al principio he manifestado que la música es ritmo y la vida en si misma está envuelta por el ritmo, como la niebla envuelve el valle. Y la masonería no iba a ser diferente, ya que es una manifestación consecuente del ser vivo pensante que somos “Homo sapiens sp sapiens”.
Recordemos que los trabajos masónicos, vienen marcados por golpes de mallete que, según el ritmo nos indican el grado y el Rito. Así en grado de Aprendiz el mallete marca un ritmo de 3 golpes, (2+1 en Rito Francés); en cámara de Compañeros 5 y en otros grados otras baterías diferentes. La carencia de musicalidad en una llamada a las puertas del templo, nos sirve para identificar, aun sin verlo, que quien llama es un profano.
Los primeros masones operativos, eran capaces de discernir por la “música” que producía el golpeteo de las mazas contra los cinceles, la calidad de la piedra y el ritmo continuado marcaba la velocidad adecuada de los trabajos. No se hace extraño imaginarlos, en la cantera, acompañar sus horas de labor con diversos cánticos populares y/o religiosos que aliviaban el esfuerzo aligerando la pesada carga del laboro cotidiano.
En los comienzos, en las tenidas logiales sólo se empleaban voces, a semejanza de los cantos gregorianos; fue en el S. XVIII, cuando comenzaron a introducir instrumentos de cuerda, trompetas y tambores. Se inicia entonces una competición entre logias para ver quién disponía de los mejores y más virtuosos intérpretes y de los más afamados compositores. Estos músicos eran piezas importantes y codiciadas y estaban exentos de pagar las capitaciones y conservaban el derecho al voto, aunque no fuesen hermanos iniciados, propiamente dichos. Sus trabajos estaban dirigidos por un Oficial de Logia, bajo el título de Arquitecto de la Armonía.
Se inicia así la edad de oro de la música masónica, con composiciones exclusivamente masónicas; cuya cumbre es, sin duda, el hermano W. A. Mozart, iniciado el 14 de diciembre de 1784 en la logia La Esperanza Coronada de Viena.
En su ceremonia de iniciación se interpretó su cantata «A ti alma del Universo, OH Sol» (K. 429) en la que el aria del tenor es un himno al sol y a la luz que buscamos todos los masones. Mozart llega a la cumbre de la composición específicamente masónica con obras tan magníficas como el poema de Joseph Von Ratschky “El viaje del Compañero” (K 468), que estrenó en la ceremonia de subida de salario de su propio padre al 2º grado; o como los “seis cuartetos de cuerda” que compuso para la ceremonia de iniciación de su amigo, el también compositor Joseph Haydn, que vió la luz en la logia “La verdadera Concordia ” de Viena, el 11 de febrero de 1785.
Aun en el grado de compañero compuso “la alegría masónica”, (k 471), Que con el paso de los años se ha convertido en el himno universal de todos los masones; y “Música fúnebre Masónica” (K 477) que usamos en las tenidas fúnebres. En 1786, compone para su logia dos cantatas: “Para la apertura de la Logia” (K 483) y “Para la clausura de la Logia” (K 484). Debemos destacar “Enlacemos nuestras manos” (K623 a) bellísima composición para la cadena de unión. No puedo dejar de destacar la ópera “la flauta mágica”, ópera de inspiración eminentemente masónica.
La flauta mágica, fue la última ópera compuesta por Mozart. Encargada por su amigo y h.·. Emanuel Schikaneder. En ella podemos distinguir claras alusiones a la masonería, como la “búsqueda” del conocimiento, que se encuentra oculto y al que ha de accederse por medio de una serie de pruebas que han de pasarse, a semejanza del ritual de iniciación que todos conocemos; o la alusión al cambio de papeles entre “buenos y malos”, de tal forma que si, en un principio, se podía intuir la existencia de un malvado personaje que había raptado a una princesa; en el trascurso de la acción nos percatamos de que Sarastro (que representa al V.·.M.·. de la logia) es el “bueno” mientras que la reina es el personaje malvado que representa a la noche, a la oscuridad y, por tanto a la falta de luz. Situación que podemos comparar a la masonería y su consideración en la sociedad, de la que si bien existen un sinfín de rumores que la satanizan, un acercamiento a ella nos lleva a un conocimiento más veraz. Otros elementos el desarrollo del número tres tanto en la acción como en los compases, o las diversas relaciones entre los personajes, nos recuerdan constantemente el guiño que Mozart hace a la Institución Masónica.
Toda la explosión compositiva del S XVIII sufrió un enorme declive cuando, a comienzos del XIX el Vaticano condena oficialmente la masonería e insta a los gobernantes de la vieja Europa a promulgar leyes que la combatan. Las condenas papales a la Francmasonería tuvieron como consecuencia que, muchos países europeos se hicieran eco de las peticiones de la Iglesia Católica y, por tanto, los masones fuéramos perseguidos y la masonería prohibida e incluso penada de muerte la pertenencia a la misma. Estas persecuciones provocaron que las logias tuvieran la necesidad de reunirse en secreto y, por tanto, tuvieron que prescindir de los músicos, la mayoría no iniciados, que delimitaban los trabajos del taller.
Más adelante se recuperó la Columna y numerosos hermanos compositores nos deleitaron con su música. El Finlandés Jan Sibelius, o Charles Wackefield Codman, Paul Whiteman en jazz, Jhon Sttaford, que compuso la música que más tarde sería el himno de los Estados Unidos de América, Antoine Joseph Sax, inventor del saxofón, el compositor austriaco Franz Schwber, el compositor del Himno de la Internacional, Eugenio Pottier, el italiano Nicolás Puccini, el compositor y vionlinista Nicolò Paganini, el compositor y director alemán Félix Méndelsshon, el compositor francés, autor de La Marsellesa, Rougent de Lysle, Carlos Gardel, Duke Ellington son un brevísimo ejemplo de hermanos que destacaron en el panorama musical de su tiempo, aportando la luz de su arte.
En el curso que pude musicar las tenidas, partí de la base de que la música de la Columna de Armonía debía ser el acento que marcara el ritmo de los trabajos del taller, tapara los silencios en las deambulaciones y predispusiera a los hh.·. al trabajo. Huí, conscientemente, de las divisiones clásicas de la música en tenida y he prescindí, adrede de la música del hermano Mozart. Cada mes seleccioné una temática (febrero música andaluza, marzo rock, junio Bandas Sonoras Cinematográficas, etc…. Mi objetivo era salir del estereotipo clásico de que música de tenidas ha de ser clásica. Claro que hemos escuchado composiciones clásicas, Debussy, Chopin, Albéniz; pero también hemos disfrutado del Jazz del hermano Louis, de la voz clara de Diana Krall, de los textos de poetas universales en voz de Paco Ibáñez y un largo etc…Pretendí demostrar que en tenida, se puede utilizar cualquier fruto del genio creativo humano. Si no lo conseguí, ha sido exclusivamente culpa mía.
© Texto Eduardo Romera
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